El proyecto de renovación del Ansan Hotel enfrentó el desafío de transformar un edificio comercial genérico de más de una década en un hito urbano contemporáneo que reflejara tanto la identidad regional de Keqiao como una cultura de marca moderna. El edificio original, carente de carácter arquitectónico y visual, presentaba una fachada de vidrio sin presencia, locales comerciales desarticulados en la planta baja y habitaciones impersonales. La propuesta buscó equilibrar la conservación del contexto histórico con la incorporación de un lenguaje visual simbólico, además de potenciar el valor social del hotel sin comprometer su funcionalidad operativa.
La intervención abarcó una transformación total de los espacios clave. El lobby fue rediseñado con iluminación LED, arte abstracto y estructuras geométricas; el restaurante incorporó una fachada de malla metálica y una atmósfera cinematográfica que invita al diálogo con la calle. Las habitaciones, por su parte, se revistieron con madera de nogal, textiles neutros y detalles en latón, equilibrando eficiencia y confort. En el segundo piso se diseñó un hub social con salas privadas de juegos, un salón panorámico y zonas interactivas que refuerzan el vínculo entre los usuarios y el entorno urbano.
El enfoque conceptual se basó en la simbolización y la comunalización. La arquitectura se convirtió en un símbolo cultural mediante el uso de materiales y formas que evocan la esencia de Keqiao. A su vez, los espacios comunes se transformaron en escenarios de encuentro para viajeros y comunidad local, integrando lo físico y lo digital. Detalles como mapas urbanos en los ascensores, mobiliario escultórico y recursos visuales estratégicos refuerzan esta narrativa. Así, el Ansan Hotel dejó de ser un simple alojamiento para convertirse en una experiencia cultural inmersiva, conectada con la ciudad y su evolución.