Sani Asterias se oculta en uno de los puertos más exclusivos de Grecia, con vistas al mar Egeo. El resort cuenta con 59 suites con jardín privado y piscina, concebidas para ofrecer una experiencia de lujo sereno y sofisticado. El diseño interior combina elegancia y sobriedad con materiales nobles como piedra natural y madera, en armonía con tonos suaves y texturas cálidas que aportan una atmósfera atemporal y acogedora. Las suites se han proyectado para potenciar la luz natural y mantener una conexión constante con el entorno. La distribución favorece la fluidez entre espacios interiores y exteriores, y permite una transformación dinámica gracias a elementos como puertas correderas con paneles de rafia iluminada. La tecnología se integra discretamente, para no restar protagonismo a los acabados y materiales. Cada suite funciona como un santuario personal. Los baños, amplios y luminosos, incorporan bañeras escultóricas y duchas de mármol tipo lluvia, mientras que los vestidores incluyen tocadores independientes. También se ha previsto un área de trabajo con estética residencial, y un maxi bar oculto.
Las piezas de arte, creadas por artesanos locales, aportan identidad y carácter, colocadas estratégicamente en las zonas de circulación y descanso. El paisajismo, presente incluso en los baños, refuerza la conexión visual y sensorial con el entorno. La intervención transformó una estructura preexistente en un hotel de lujo, cuidando cada detalle, desde la elección de materiales locales hasta la sostenibilidad del proceso constructivo, orientado a la obtención de la certificación LEED Silver. Cada estancia ha sido pensada para crear una experiencia envolvente, donde la elegancia y el confort conviven en equilibrio, dejando una huella emocional duradera en sus huéspedes.