El diseño se centró en mantener una identidad visual coherente en todo el establecimiento, sin caer en la repetición, mediante propuestas con carácter y cuidado por el detalle.
Desde el lobby, con una atmósfera cálida, vegetación como filtro natural y una celosía diseñada a medida que enlaza con el bar, hasta la zona de piscina, cada ambiente fue pensado para combinar estética y funcionalidad. En el exterior, la vegetación preexistente se conservó como parte esencial del proyecto, mientras que el mobiliario juvenil y la pérgola de madera reforzaron el confort y la sensación vacacional del conjunto. El comedor se concibió como un espacio moderno y acogedor, donde la conexión con el exterior se logró a través de luz natural, vegetación estratégicamente dispuesta y materiales como la madera que aportan calidez. Las habitaciones siguen esta misma línea, con un diseño fresco y funcional que cuida cada detalle, desde los textiles hasta las luminarias hechas a medida. Como parte de la intervención global, también se trató la fachada del edificio, logrando una integración visual armónica entre arquitectura, interiorismo y entorno.