Un concepto de interiorismo que impulsa la marca hacia una etapa más sofisticada y seductora. El estudio de Pablo Roig materializa la visión de Rebeca Toribio (fundadora y directora de la firma) en un espacio pensado para atraer al transeúnte y consolidar la identidad de Superchulo a través del uso de materiales, volúmenes y color. La propuesta se articula sobre un revestimiento continuo de mortero de cal pigmentado en tono terracota, que cubre suelos, paredes y techos, creando una base uniforme. Sobre este fondo, las diferentes alturas de techo y las formas curvas dirigen el recorrido interior: bancos integrados que siguen las ondulaciones superiores delimitan las zonas de estancia, mientras un tratamiento de celulosa en el techo mejora la acústica y aporta calidez. La fluidez de las curvas evoca lo orgánico y favorece una circulación clara y natural.
La elección de materiales apuesta por la sinceridad: junto al mortero terracota, se utilizan maderas naturales y mármoles de vetas marcadas en la barra y los mostradores, combinados con textiles de lino y algodón en la tapicería. La vegetación suspendida suaviza el conjunto y contribuye tanto al confort como a la sensación de frescura. La esencia de Superchulo se refleja en los acentos de color. Pequeños jarrones de cerámica azul Klein, traídos de Marrakech, se reparten por el espacio como detalles visuales que dialogan directamente con la propuesta culinaria, donde cada plato celebra la tierra y su riqueza cromática. En colaboración con la galería Santa & Cole, el proyecto incorpora una intervención mural de la artista Paulina Silva, quien trabaja con pigmentos naturales y formas inspiradas en paisajes y flores abstractas. Su obra, ubicada en el salón principal, actúa como punto focal, reforzando la cohesión estética y generando un vínculo entre arte y espacio que refleja los valores de autenticidad y transparencia de la marca. Con la llegada de la noche, la iluminación adquiere protagonismo: las curvas se realzan, los volúmenes se intensifican y el mural cobra dramatismo. Las luminarias diseñadas por el propio estudio crean puntos de luz íntimos que configuran un ambiente acogedor y envolvente.