El estudio El Departamento es el responsable del nuevo espacio de Mira Miranda, ubicado en el distrito financiero de Azca, en Madrid. Desarrollado junto a la consultora gastronómica Ansón + Bonet y con una nueva identidad visual a cargo de Estudio Brillante, el proyecto da forma a una experiencia integral en la que arquitectura, gastronomía y marca se entrelazan a través de una narrativa espacial basada en la luz, el ritmo y la materialidad. El proyecto propone una interpretación contemporánea del espacio gastronómico, donde la arquitectura actúa como hilo conductor de la identidad y la experiencia del usuario. Una visión fresca y honesta que el estudio traduce en una atmósfera capaz de ofrecer calma y pausa frente al dinamismo del entorno. Para definir el concepto espacial de Mira Miranda, El Departamento ha explorado procesos biológicos y su posible traslado al ámbito arquitectónico. El diseño se inspira en el fenómeno conocido como “timidez de la copa”, mediante el cual los árboles mantienen una distancia entre sus ramas, generando vacíos que permiten una mejor captación de la luz y una convivencia equilibrada. Esta lógica natural se incorpora al proyecto desde una lectura funcional y abstracta, evitando cualquier aproximación literal. Lucernarios y óculos, que remiten a la imagen depurada de un invernadero, ordenan el espacio y lo articulan visualmente. La repetición de estos elementos y su jerarquización generan un sistema claro que facilita la orientación y favorece un recorrido fluido para los usuarios. En el interior la textura se convierte en el recurso principal para recuperar una escala cercana y humana. El espacio se define bajo un techo verde de acabado orgánico y rugoso, concebido como una cubierta vegetal abstracta que envuelve el conjunto. Este plano superior dialoga con la presencia del acero inoxidable en el mobiliario auxiliar y con los cerramientos de pavés del mostrador, cuya transparencia industrial permite filtrar la luz y delimitar áreas sin interrumpir la continuidad visual.
El proyecto se articula mediante la superposición de capas, evocando la lógica de la estratificación vegetal. Materiales pétreos, maderas y superficies tratadas se combinan para generar un equilibrio visual y sensorial. El estudio apuesta por una expresividad táctil rica y consciente: la aspereza del techo contrasta con la suavidad de los tapizados a rayas, en una paleta de verdes y rojos que imprime ritmo al espacio, y con la calidez de las fibras naturales. Todo ello se apoya en un sistema de iluminación técnica integrada, diseñado para subrayar las texturas y potenciar la identidad del conjunto. La solidez del proyecto se apoya en la integración coherente de arquitectura, identidad gráfica y propuesta gastronómica, resultado de una colaboración estrecha entre disciplinas. La cocina mediterránea planteada por Ansón + Bonet, ágil y sincera, demandaba un espacio flexible, capaz de adaptarse a distintos usos a lo largo del día. La arquitectura responde con una distribución abierta y fluida que favorece la interacción, complementada por la identidad visual desarrollada por Estudio Brillante, cuya estética desenfadada se integra de forma natural en la señalética y los detalles interiores.