MIRA MIRANDA

Madrid se llena de verde con el espacio Mira Miranda, de El Departamento

 

Con la teoría de la “timidez de la copa” como inspiración, el estudio El Departamento dibuja de texturas verdes y estética industrial Mira Miranda, el restaurante situado en el distrito financiero de Azca, en Madrid.

“Este nuevo espacio inaugura una propuesta de cocina mediterránea concebida para acompañar los distintos momentos del día, desde el primer café al afterwork”, explican Alberto Eltini y Marina Martín, fundadores del estudio. Esta filosofía se traduce en un espacio relajado “frente al ritmo acelerado de la zona”. Y es aquí donde hace acto de presencia la “timidez de la copa”.

Por Gala Mora

Que se trate de un restaurante de diseño y se base en la teoría de la “timidez de la copa” puede inducir a errores. Porque el estudio El Departamento no se ha basado en lo sociables que nos volvemos a la tercera copa a la hora de afrontar el reto de desarrollar Mira Miranda, restaurante situado en el distrito financiero de Azca, Madrid. Alberto Eltini y Marina Martín, o sea, El Departamento, aceptaron el encargo que surge de una colaboración estratégica con la consultora Ansón + Bonet, responsables del concepto gastronómico, y Estudio Brillante, autores del rebranding.

La luz se filtra hasta el interior del Mira Miranda

La timidez de la copa

El punto de partida conceptual fue la “timidez de la copa”, un fenómeno botánico por el que las copas de los árboles evitan tocarse entre sí, generando patrones naturales de separación que favorecen la entrada de luz. El Departamento traslada esta idea al plano arquitectónico a través de un sistema espacial que huye de la literalidad y prefiere una abstracción funcional. Aquí, los elementos estructurales, como lucernarios y óculos, funcionan como herramientas para organizar el flujo y jerarquizar visualmente el espacio, igual que los árboles delimitan sin tocarse. Esta estrategia permite una lectura clara del entorno, guiando al visitante mediante un ritmo natural de luz cenital, transiciones materiales y secuencias formales que imitan, pero no, la lógica del bosque.

En el restaurante conviven diferentes texturas

Texturas que construyen el espacio

Uno de los recursos más potentes del proyecto es el uso de la textura como elemento constructivo. El techo, proyectado en verde con un acabado rugoso y orgánico, simula una gran copa vegetal abstracta que sobrevuela todo el espacio. Este gesto envolvente actúa como una piel superior que contrasta con el mobiliario auxiliar de acero inoxidable y con los muros de pavés que zonifican. La transparencia translúcida de este material permite matizar la luz y crear atmósferas diferenciadas sin perder la sensación de conjunto.

Las decisiones materiales siguen una lógica de superposición por capas, como si se tratara de una estratificación vegetal. Materiales pétreos, fibras naturales, maderas y tapizados conviven en armonía para devolver al espacio una escala más doméstica. El Departamento se aleja aquí del minimalismo imperante en tantos espacios de restauración contemporáneos y apuesta por una estética rica, táctil, donde lo rugoso se contrapone a lo suave y lo industrial a lo artesanal. La paleta cromática —basada en rojos, verdes y materiales neutros— contribuye a marcar un ritmo visual que acompaña el recorrido por el local.

Diferentes materiales y una estética rica y táctil

Crear desde lo cotidiano

Mira Miranda ocupa un local de 112 metros cuadrados en pleno Paseo de la Castellana, en uno de los nodos más activos de la ciudad. Su principal logro es haber conseguido construir, en este contexto urbano acelerado, un pequeño oasis que transmite calma y cercanía. El mobiliario, diseñado por El Departamento, está pensado para fomentar la estancia prolongada, con asientos cómodos, mesas de distintos formatos y textiles que aportan calidez. El pavimento, los azulejos, y la iluminación técnica refuerzan esa mezcla de domesticidad y sofisticación que define el conjunto.

El diseño mezcla domesticidad y sofisticación

El diseño como ejercicio de contexto

La coherencia del proyecto reside en la integración plena entre arquitectura, marca y gastronomía, fruto de una estrecha colaboración interdisciplinar., tal y como concluye el estudio: “La propuesta de Ansón + Bonet, basada en una cocina mediterránea ágil y honesta, requería un espacio versátil capaz de funcionar desde el desayuno hasta la cena. La arquitectura responde a esta necesidad con una distribución fluida que fomenta el encuentro, reforzada por la identidad gráfica de Estudio Brillante, cuya estética desenfadada se funde con la señalética y los detalles del interiorismo”.

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