Situado en la fortaleza de Dalt Vila, declarada Patrimonio de la Humanidad, el Parador representa una de las intervenciones de rehabilitación patrimonial más complejas realizadas en España. El proyecto fusiona arquitectura histórica con un diseño contemporáneo que integra arte, confort y el paisaje mediterráneo en cada uno de sus espacios. La propuesta busca conectar el entorno ibicenco con la memoria constructiva del edificio, creando un lugar que funciona también como espacio de interpretación histórica, envuelto en una atmósfera de calma, elegancia y sofisticación. Con esta apertura, el nuevo Parador propone una manera renovada de vivir el turismo en Ibiza, donde historia, patrimonio y diseño conviven en un nuevo referente hotelero. La fortaleza de Dalt Vila constituye uno de los complejos monumentales más significativos del Mediterráneo. Este enclave refleja más de dos mil años de historia, con capas constructivas que corresponden a distintas etapas culturales y arquitectónicas. Su conversión en hotel supuso un desafío considerable: no solo requería una restauración extremadamente cuidadosa, sino también una integración respetuosa de los restos arqueológicos —desde huellas fenicias hasta elementos islámicos y renacentistas— dentro del propio discurso espacial del establecimiento.
Los espacios interiores han sido diseñados con gran atención al detalle, combinando materiales contemporáneos de alta calidad con texturas y acabados que evocan la piedra, la luz, la artesanía y los tonos característicos del Mediterráneo. El cuidado tratamiento de la luz natural —intensa y cambiante, como la propia isla— junto con una paleta cromática cálida y una selección de mobiliario elegante y funcional, generan una atmósfera serena y sofisticada, siempre respetuosa con el valor histórico del lugar. El hotel se distribuye en cinco edificios integrados en el recinto de la fortaleza y cuenta con 66 habitaciones que ofrecen una experiencia de alojamiento singular en la isla. Muchas de ellas disfrutan de vistas espectaculares, ventilación natural y materiales que aportan calidez, además de soluciones técnicas pensadas para garantizar el confort sin alterar la esencia histórica del conjunto. Los espacios comunes —restaurante, cafetería, salones, zona wellness, piscina exterior y solárium— han sido concebidos como lugares de encuentro abiertos tanto a la ciudad como a los visitantes, conectándose con la vida urbana y social de Dalt Vila y del resto de Ibiza. Uno de los rasgos más singulares del Parador de Ibiza es su apuesta por la “musealización” del patrimonio. En su interior se pueden contemplar restos arqueológicos descubiertos durante las obras, así como elementos pertenecientes a distintas fases históricas de construcción y ocupación del castillo. Esta integración museográfica no solo enriquece la estancia de los huéspedes, sino que convierte al Parador en un espacio de interpretación histórica donde pasado y presente conviven de forma permanente. Para lograr este equilibrio, REQUENA Y PLAZA trabajó en estrecha colaboración con los equipos de Paradores, desarrollando soluciones que permitieran integrar piezas de mobiliario patrimonial dentro del conjunto. El resultado es un establecimiento que, además de ofrecer servicios turísticos de primer nivel, propone una experiencia cultural que amplía el concepto de turismo vinculado al patrimonio.
La propuesta estética parte de un principio claro: respetar la arquitectura histórica del castillo de Dalt Vila sin competir con ella. El objetivo ha sido crear ambientes tranquilos, luminosos y elegantes, conectados con el paisaje ibicenco y con la memoria constructiva del edificio, dando lugar a espacios contemporáneos impregnados de historia. Desde REQUENA Y PLAZA explican que el diseño interior del Parador de Ibiza busca ser atemporal, respetuoso y evocador de la tradición artesanal local y del espíritu mediterráneo. La decoración no pretende imponerse al entorno, sino acompañarlo y resaltarlo, con una estética refinada y sobria inspirada en la luz blanca de la isla, en su arquitectura tradicional y en la elegancia discreta del conjunto monumental. Todo ello con la intención de crear un proyecto donde el confort actual y la sensibilidad hacia el patrimonio convivan de manera natural.