CASA FIERO

Recuperar el imaginario de las casas de comidas tradicionales mediante madera, acero y referencias gráficas

Casa Fiero recupera una tipología muy concreta de la tradición barcelonesa, la de la casa de comidas de barrio, esa de cuchara y cercanía, para trasladarla a un registro contemporáneo apoyado en referencias culturales, materiales y gráficas que remiten a la ciudad de los años setenta y ochenta.

El proyecto, firmado por Cristina Carulla Studio para Grupo Maleducat, ocupa un local en la calle Londres del Eixample y construye toda su identidad alrededor de la idea de hospitalidad urbana, vinculada a la sobremesa, la música, el vino y la mezcla entre restaurante y bar de noche. O tal y como afirma el estudio, “reinterpretar la tradicional `casa de comidas´ catalana desde una mirada contemporánea, evitando la nostalgia literal y transformando sus cualidades emocionales (calidez, familiaridad y sociabilidad), en una experiencia espacial sofisticada y culturalmente relevante. El desafío consistía en construir una atmósfera íntima, atemporal y con carácter propio, capaz de integrar diseño, gastronomía, música y coctelería en un relato coherente”. Lo que más nos gusta.

Por Gala Mora

Como un histórico de Barcelona

La intervención organiza el espacio mediante una sucesión de ambientes conectados entre sí por un mismo lenguaje material. La entrada ya introduce parte de ese código visual. El toldo burdeos y la rotulación exterior recuperan la gráfica de establecimientos históricos de Barcelona, mientras que el interior desarrolla una paleta dominada por madera oscura, acero inoxidable, tapizados gráficos y cerámica vidriada en tono amarillo mantequilla. Esa combinación aparece de forma constante en las distintas salas y permite mantener la misma narrativa entre comedor, barra y zonas de circulación.

El toldo burdeos y la rotulación exterior recuperan la gráfica de establecimientos históricos de Barcelona

La barra se lleva el peso

La barra concentra una parte importante del proyecto. Su diseño mezcla superficies metálicas de bordes redondeados con frentes de madera tintada y encimeras de acero inoxidable, construyendo así una imagen claramente vinculada al imaginario de bares y coctelerías de mediados del siglo XX. Aquí, la iluminación participa en esa construcción visual mediante luminarias opalinas, apliques de pared y retroiluminaciones integradas en estanterías y trasbarra. Sobre el perímetro superior aparecen ilustraciones lineales enmarcadas que recorren la sala a modo de friso continuo.

Barra, acero y luz retroiluminada con guiños a la coctelería clásica

A su vez, la cocina abierta y la zona de paso quedan completamente integradas en el comedor, y el acero inoxidable convive con absoluta naturalidad con panelados de madera, vajilla expuesta y revestimientos cerámicos verticales, generando una lectura muy cercana a determinados restaurantes europeos de los años setenta. El dibujo de las juntas cerámicas y la modulación vertical ayudan además a enfatizar la altura de los paramentos.

Cocina abierta con cerámica mostaza, acero inoxidable y vajilla vista

Sobremesa compartida y memoria cultural

Y así llegamos al comedor principal, que se articula mediante bancos corridos tapizados con estampados ondulantes en negro y crema, mesas de madera de perfil fino, sillas tubulares cromadas y butacas de líneas más envolventes. La presencia del acero tubular en sillas y taburetes introduce una referencia directa al mobiliario moderno de entreguerras, mientras que las mesas mantienen proporciones compactas y favorecen una ocupación densa de la sala, muy vinculada a la tradición de restaurante urbano barcelonés. Todo el mundo comiendo cerca, para desembocar en una más que deseable sobremesa compartida.

Estanterías de madera integradas en la arquitectura, en estas se alternan fotografías, carteles, portadas de discos…

Uno de los elementos más característicos del proyecto aparece en los muros laterales, donde Cristina Carulla Studio construye una composición de estanterías de madera integradas en la arquitectura. En ellas se alternan fotografías, carteles, portadas de discos, ilustraciones y documentos vinculados a la memoria cultural de Barcelona y a la historia personal de los propietarios, todo siguiendo una lógica más cercana a una biblioteca doméstica o a un archivo cultural que a una decoración puramente temática.

La luz multiplica los reflejos

Ese trabajo de capas visuales continúa en otros puntos del restaurante mediante revestimientos murales de corcho natural con dibujo irregular y marcos cromados de gran formato que introducen reflejos parciales del comedor. La utilización del corcho aporta además una mejora acústica relevante en un local donde la proximidad entre mesas y la actividad continua del bar exigen un control preciso de la reverberación.

Revestimientos murales de corcho natural con dibujo irregular y marcos cromados de gran formato que introducen reflejos parciales del comedor

La iluminación mantiene niveles relativamente bajos y concentra la intensidad sobre mesas, barra y recorridos principales. Y cuando llega la noche, las superficies metálicas pulidas multiplican los reflejos y ayudan a extender la luz por el espacio. También destacan las luminarias murales cilíndricas colocadas entre pilastras revestidas de cerámica vidriada, así como las piezas de vidrio texturizado situadas junto a la barra, que producen una luz muy difusa y cercana a determinados sistemas de iluminación italianos de los años sesenta y setenta.

No te vayas sin visitar el baño

Y como en todo buen bar de barrio que se precie, no puede faltar la visita al baño. Y el de Casa Fiero nos sorprende con un burdeos brillante en los paramentos, unos perfiles cromados, espejos circulares retroiluminados y unos revestimientos cerámicos verticales de lo más acertados. Incluso los dispensadores metálicos y los marcos incorporan acabados alineados con el resto del proyecto, evitando la ruptura habitual entre zonas principales y espacios de servicio.

Muchas de las piezas utilizadas proceden de anticuarios o de mobiliario existente restaurado específicamente para el proyecto, combinado con elementos diseñados a medida por el estudio. Esa mezcla resulta especialmente visible en lámparas de sobremesa, vitrinas, estanterías y determinadas piezas decorativas repartidas por el comedor y la barra. El proyecto incorpora además textiles y materiales de firmas como Güell Lamadrid, Delius, Pierre Frey, Equipe, Secrisa, Jung, Luzpolis, Andlight, Litfad, Pulper & Cobbs y Daxo, entre otras.

Muchas de las piezas utilizadas proceden de anticuarios o de mobiliario existente restaurado específicamente para el proyecto

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