En esta charla, Álvaro Mesonero-Romanos nos habla de su proceso creativo al diseñar hoteles, desde la idea inicial hasta la experiencia real del huésped. El arquitecto analiza cómo convertir un concepto en una atmósfera que emocione, sin perder de vista la funcionalidad, la operativa y la sostenibilidad.
En un buen hotel, el huésped debe sentirse sorprendido, pero también como en casa. De ahí la importancia de crear una arquitectura emocional y sensorial, y de cómo los detalles, la luz, los materiales y las proporciones activan sensaciones que perduran. Pero esta conexión emocional con el espacio tiene que ser también práctica y funcional, esta es la paradoja del diseño hotelero: cómo crear espacios únicos, pero no alienantes; eficientes, pero con alma. El objetivo es claro: crear espacios que se vivan, se sientan y se recuerden.