Fina Bar nace en Palma de Mallorca con la voluntad de recuperar la atmósfera, la vitalidad y la frescura de los bares clásicos de los años 50. El proyecto huye de una estética excesivamente construida para apostar por un espacio honesto, cercano y lleno de vida, donde el diseño reinterpreta la hostelería de siempre desde una mirada contemporánea.
El hilo conductor del interiorismo es un rojo intenso que recorre techos, perfilerías, luminarias y mobiliario, aportando energía y un marcado aire retro. La base del proyecto es un pavimento de azulejo de 20 x 20 cm diseñado en exclusiva, con un patrón geométrico en tonos tierra, teja y crudo que funciona como una gran alfombra continua y unifica los distintos ambientes del local.
La barra se convierte en el corazón social del espacio. Su frente revestido en madera enlistonada, la estructura perimetral roja, los detalles en acero mate y los espejos envejecidos construyen una imagen reconocible y cálida. El contraste aparece en los taburetes tapizados en azul cobalto, mientras que las sillas de madera roja con asientos de cuerda trenzada, las bancadas con rayas rojas y blancas, las mesas de aspecto marmóreo y los manteles de papel ilustrados completan una atmósfera relajada y popular.
El proyecto se expande hacia un patio interior concebido como un oasis mallorquín. Un olivo centenario preside el espacio, rodeado por una gran mesa barra perimetral revestida en azulejo rojizo. Los taburetes de estructura ligera, la vegetación abundante y las guirnaldas de luz cálida refuerzan el carácter mediterráneo de una terraza pensada para alargar la experiencia del bar durante las noches en Palma.
Como contrapunto al ambiente luminoso de Fina Bar, Clandefina introduce una segunda personalidad más íntima, nocturna y clandestina. El azul profundo sustituye al rojo y envuelve boiseries, molduras y paredes, en diálogo con la iluminación cálida de los apliques y el rótulo de neón de la entrada. Los espejos cuarteados multiplican la percepción del espacio y aportan misterio, mientras que el pavimento geométrico tridimensional en tonos azulados y crudos añade profundidad y carácter retro.
El mobiliario de Clandefina invita a prolongar la velada con sillones tipo club, robustos y sinuosos, tapizados en piel azul y acompañados de pequeñas mesas con sobre de mármol. El espacio gira en torno a la barra y la cabina de DJ, vestida con cortinas azules y focos tipo camerino. Los jarrones cerámicos azules y los bodegones de fruta fresca tropical convierten la decoración en una escena, cerrando un proyecto de doble identidad: la calidez del bar de siempre y la sofisticación nocturna de un club escondido.