El lobby del hotel ha sido completamente reformulado con el objetivo de ordenar visualmente el espacio y generar nuevas zonas de encuentro. Esta zona, el centro neurálgico del hotel, es un espacio impresionante a 5 alturas, al que tienen visión directa todos los pasillos de las habitaciones El diseño propone una atmósfera cálida y sofisticada, donde los elementos estructurales se revelan con mayor claridad y los materiales naturales cobran protagonismo. En la intervención se ha pretendido ordenar el espacio, agrupando los elementos para dar tamaño y peso al centro, y desvistiendo las paredes de alrededor, como la gran pared de piedra natural, para tener una proporción más adecuada para este espacio. También se ha limpiado las grandes columnas para volver a dar verticalidad, dejándolas desnudas para darles la importancia estructural que merecen. Los pavimentos con tonalidades claras que encajan con la nueva paleta cromática se han mantenido. Se ha optado por colores más claros que aportan frescura y limpieza, eliminando los elementos oscuros como el wengué y el granito negro, unas nuevas tonalidades más adecuadas a la época del año en la que el hotel está abierto.
La gran celosía metálica que conecta los diferentes ambientes del lobby actúa como hilo conductor del espacio, aportando ritmo y ligereza, a la vez que permite mantener la privacidad de las zonas contiguas como el restaurante La Gaia o el bar Musa. En este amplio vestíbulo se ha buscado generar distintas zonas de descanso que inviten a la reunión y la convivencia. Se han creado pequeños ambientes dentro del gran espacio, con el objetivo de hacerlo más acogedor y cercano. El interior ha sido transformado en un jardín invernadero, un lugar confortable pensado para relajarse y socializar. La iluminación suave y filtrada ofrece el entorno perfecto para momentos de calma e introspección, ideal después de pasar el día al aire libre bajo el sol. Se trata de un refugio elegante y lujoso, en línea con lo que la propiedad desea ofrecer a sus huéspedes. En el área de recepción y conserjería, se han utilizado revestimientos elaborados con fibras naturales, evocando de manera sutil los materiales típicos de las alpargatas y los sombreros tradicionales ibicencos. Estos elementos se combinan con madera de roble y piedra natural en el suelo, materiales autóctonos que, bañados por la cálida luz de la isla, transmiten autenticidad, historia y una sensación de bienestar.