Invernadero Filandón se concibe como una extensión de la experiencia del restaurante, un volumen sereno situado a las puertas de Filandón, en el monte de El Pardo. El proyecto funciona como tienda y escaparate gastronómico, pensado para mostrar el origen del producto y reforzar el vínculo entre territorio, cocina y paisaje.
El diseño recupera la imagen de los invernaderos clásicos europeos desde una mirada contemporánea y romántica. La estructura de aluminio, las persianas de madera de estilo alicantino pintadas en verde olivo y la relación equilibrada entre luz, temperatura y exterior construyen un espacio confortable durante todo el año, integrado con naturalidad en su entorno.
En el interior, la atmósfera remite a una orangerie o cenador de invierno. El pavimento de madera natural en espiga oscura aporta calidez, mientras que una gran mesa central de madera y piedra natural organiza el recorrido y actúa como mostrador. La iluminación puntual y cálida acentúa texturas, colores y volúmenes, dejando que el verdadero protagonista sea el producto: cercano, honesto y de temporada.