Para expresar la identidad de Milhaedam dentro del espacio, fue necesario un proceso delicado de observación minuciosa del trigo y los fideos desde diferentes perspectivas. El estudio probó varias veces el milmyeon y observó cómo se preparaba, con el fin de explorar cómo esa experiencia podía traducirse a un espacio visual y sensorial. Desde el grano sólido de trigo, pasando por su transformación en harina fina, hasta convertirse en fideos, estudiaron cada etapa en profundidad, con el objetivo de representar estos elementos en todo el espacio en diversas formas. Esto se convirtió en la base para diseñar tanto la fachada como el interior, permitiéndonos expresar la pureza y la esencia del trigo y los fideos en todo el entorno. En consonancia con la filosofía de la marca, no se buscó simplemente crear un edificio llamativo, sino una arquitectura que contara la historia del milmyeon. La forma curva de los fideos saliendo de una mezcladora se interpretó como una repetición vertical y se expresó en la fachada, sirviendo como línea de apertura del relato de Milhaedam.
La planta baja está completamente diseñada como espacio de comedor. Para reducir distracciones visuales, el techo expuesto se pintó de negro, mientras que la instalación principal, hecha de una tela que recuerda el color y la forma del milmyeon, se colocó como objeto central. El suelo de piedras proporciona una sensación de calma y naturaleza, mientras que los revestimientos especiales de las paredes, con texturas orgánicas e irregulares, evocan la aspereza natural del trigo. La escalera hacia el segundo piso continúa con la misma paleta de materiales para asegurar continuidad y una atmósfera unificada. Desde Space Dot creen que el diseño de interiores comienza con la comodidad psicológica: desde una circulación intuitiva, dimensiones adecuadas de las mesas y alturas de escaleras ergonómicas hasta la seguridad espacial en general. Con eso en mente, los flujos de movimiento del personal y los clientes se separaron claramente, permitiendo experiencias gastronómicas sin interrupciones.
Desde el exterior limpio y refinado hasta el interior inmersivo y sensorial impregnado con la historia del trigo y los fideos, esperamos que este espacio marque el inicio o el final de un viaje memorable para los viajeros, y ofrezca a los locales un lugar cálido y especial en la zona de la Estación de Busan.