PARADOR EL SALER

Ubicación: El Saler, Valencia, España

Fecha de ejecución: 2025

Fotografía: Vicugo Studio

Marcas participantes

Mobiliario: Andreu World, Point, Casual, Blasco & Vila, Inclass, Nardi, Palmira, Fenabel, Expormim, Cubiñá, Viccarbe, Teulat

Textiles: Crevin, Tapicería Cuso, Lamadrid, Froca, Cortinas JG, Toldos y cortinas Barcelona

Iluminación: Carpyen, Estiluz, Milan

Revestimientos: Koroseal

Decoración: Natural Projects

Alfombras: Rols

El Parador de El Saler (Valencia) se levanta como un verdadero refugio natural muy cerca de la vibrante ciudad de Valencia. Es un santuario para tortugas y aves migratorias que ha cobrado nueva vida gracias a un sobresaliente proyecto de interiorismo del estudio Denys & von Arend, concebido para integrarse plenamente en su entorno. Este equipo ha llevado a cabo la renovación total de las zonas comunes y de las habitaciones, creando espacios que conectan con el paisaje y que invitan al visitante a desconectar y disfrutar de un ambiente sereno donde recargar energía. Denys & von Arend se inspira en el vuelo de las aves migratorias y en el dinamismo del agua y la tierra de este enclave único. El vestíbulo representa metafóricamente la llegada de las aves en su migración, paralela al recibimiento del huésped. El diseño refleja la diversidad del ecosistema de la restinga de la Albufera, con dunas, suelos planos, bosques y malladas. El propósito ha sido crear un espacio cálido y agradable que suavice la frialdad de la hermosa piedra original de suelos y muros, mediante mobiliario de líneas orgánicas, tejidos en colores naturales y detalles en negro como contraste. El vestíbulo se organiza en cuatro áreas que evocan diferentes zonas de la restinga. Aunque todas comparten un mismo lenguaje estético, cada una adapta su mobiliario y decoración a las actividades que acoge.

Para la cafetería, el estudio se ha inspirado en el Marjal de la Albufera, origen del cultivo del arroz. Este territorio, donde tierra y agua se entrelazan, funciona como un paraíso para las aves acuáticas que acuden a alimentarse y descansar. La paleta cromática combina tonos tierra con matices azules y elementos propios de la naturaleza, generando un ambiente simultáneamente templado y fresco. Los colores terrosos remiten al suelo fértil de los humedales, mientras que los acentos azules recuerdan el tono de las ventanas de las típicas barracas, que según la tradición atraían buena fortuna a los pescadores. Las salinas destacan por su geometría precisa, diseñada para regular el tránsito del agua entre diferentes compartimentos. Esta lógica se traslada a las salas de reuniones, concebidas para ofrecer flexibilidad, usos múltiples y una circulación fluida según las necesidades del momento.
El brillo del agua salada en las balsas poco profundas se evoca mediante la iluminación, que aporta un efecto de resplandor sutil. El nombre romano de la Albufera, “Nacarum Stagnum”, alude al nácar, material apreciado por su luminosidad y elegancia. Atribuido a propiedades calmantes, ha inspirado la ambientación del spa, concebido como un espacio de relajación absoluta donde prima el bienestar. El resultado es un entorno acogedor, cálido y pensado para desconectar y reconectar con uno mismo. Las terrazas evocan el instante en que las aves se posan en los troncos de la laguna para contemplar el horizonte. Esta sensación de quietud y contemplación se traslada al huésped, que puede disfrutar de muebles confortables y de unas vistas privilegiadas. Son espacios pensados para socializar, compartir momentos y dejarse llevar por la belleza natural, donde el tiempo parece detenerse. Las habitaciones toman como referencia el periodo de hibernación y resguardo de las tortugas y aves de la Albufera. Así como las tortugas se protegen en su caparazón y las aves construyen sus nidos, estos espacios ofrecen al huésped un refugio tranquilo donde descansar, renovarse y recuperar fuerzas.

Menú

Acceder