RESTAURANTES AMALUR Y LAVA – GRAN HOTEL TAORO

Ubicación: Puerto de la Cruz, Tenerife

Fecha de ejecución: 2025/2026

Fotografía: Roger Méndez / Dishot

Cliente: Gran Hotel Taoro

Marcas participantes

Textiles: Güell LamadridDabedan

Revestimientos: Casamance, Arte International, Laminam

Mobiliario: Sillalfaro, The Masie

 

El estudio se ha encargado de dar carácter e identidad al restaurante del prestigioso chef Erlantz Gorostiza, proporcionándole también exclusividad y personalidad. En el espacio se ha buscado generar diferentes ambientes dentro del propio local, inspirándose en los elementos como hilo conductor del interiorismo. Situado en la planta baja de Gran Hotel Taoro, con privilegiadas vistas al jardín francés y al océano Atlántico, se ubica el restaurante gastronómico del complejo, Amalur: un espacio concebido para ofrecer una experiencia a la carta que se distancia de los códigos tradicionales de la restauración de lujo. El proyecto plantea un recorrido sensorial a través de distintos ambientes que reinterpretan los elementos de la naturaleza, generando una atmósfera envolvente y diversa que dialoga con el paisaje exterior. El restaurante se organiza en varios salones diferenciados, articulados mediante una gran celosía de cuarterones de vidrio y metal negro que actúa como filtro visual entre los espacios, permitiendo mantener una conexión fluida entre ellos mientras se generan atmósferas propias.

El salón Agua, de disposición alargada y acceso directo desde el hotel, introduce una atmósfera serena y envolvente. Sus techos se configuran mediante foseados con diferentes niveles de iluminación indirecta que aportan profundidad y calidez, mientras que las paredes estucadas en tonos turquesa evocan los matices del océano visible desde los amplios ventanales. El mobiliario contemporáneo se acompaña de imágenes inspiradas en agua, reforzando la identidad del espacio. El salón Tierra, más íntimo y complejo en su organización, se articula mediante diferentes zonas delimitadas por mobiliario de madera y metal, acompañadas de composiciones artísticas que evocan la textura y la fuerza de este elemento. La posibilidad de independizar ciertos sectores mediante cortinas permite generar reservados para mayor privacidad. Este salón se abre además a las privilegiadas vistas del jardín francés del hotel.

El recorrido culmina en el restaurante Lava, concebido como un restaurante más selecto y exclusivo. Su atmósfera se construye a partir de una paleta intensa de rojos, naranjas y burdeos que evocan la energía del fuego. Destaca su techo revestido con papel decorativo, la selección de mobiliario de diseño y una barra showcooking, donde los invitados pueden presenciar de cerca la creatividad del chef. Todos los elementos han sido personalizados para este espacio, procurando conseguir un espacio atractivo y diferente.

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