Un restaurante abierto al paisaje marino
Ubicado en una posición privilegiada frente a la playa de la Nova Icaria, Eldelmar forma parte del nuevo Balcón Gastronómico de Barcelona, una plataforma culinaria que nace con motivo de la 37ª Copa América de Vela. El local se desarrolla sobre un espacio diáfano y acristalado que permite una conexión continua entre interior y exterior.

La gran fachada acristalada garantiza vistas al mar desde todos los puntos del comedor, y potencia la luminosidad natural que baña los distintos ambientes. La zona posterior, orientada hacia la ciudad, alberga la cocina vista, una bodega, el bar de acceso y un espacio lounge acompañado de una chimenea, concebido para eventos privados y ocasiones especiales. Este espacio más reservado ofrece una atmósfera acogedora con butacas y mesas bajas, y está pensado como transición natural entre la ciudad y el mar, entre la actividad urbana y la contemplación pausada.

Los cuatro elementos como hilo conductor
El diseño conceptual de Eldelmar se construye a partir de una lectura poética de la geografía y la climatología mediterráneas, representadas mediante los cuatro elementos fundamentales. El agua aparece a través de estanques de cerámica verde esmaltada que organizan el espacio central del restaurante. Estos estanques cumplen una función estética, y térmica, pues ayudan a regular la humedad y la temperatura, aportando frescura y humedad natural. Inspirados en las domus romanas y villas griegas, los mosaicos remiten también a la tradición marroquí y refuerzan la diversidad cultural del Mediterráneo.

El aire se incorpora como elemento activo en el techo, donde tres estructuras suspendidas reinterpretan los molinos tradicionales de las islas griegas y baleares. Estos elementos permiten el movimiento del aire de forma natural, generando un flujo constante que refresca el ambiente y crea un sutil efecto de movimiento visual, como una brisa que atraviesa el comedor.
La tierra se traduce en la selección de materiales táctiles y nobles que revisten suelos, barras y paredes: piedra natural, cerámica, madera reciclada y fibras vegetales. En el pavimento se ha optado por cemento de tono arena, que funciona como una base neutra sobre la que destacan piezas singulares. El mobiliario, revestido en maderas claras o tejidos de sisal y rafia, refuerza la sensación de artesanía cuidada. La paleta de colores en tonos tierra, terracota, verde oliva o marrón cerámico refuerza esta conexión con el paisaje del litoral.

El fuego aparece como el elemento que articula la experiencia gastronómica. El showcooking está situado en el corazón del comedor y permite ver el trabajo del equipo de cocina en tiempo real. Los acabados de cobre aportan un brillo cálido y una textura que remite directamente a los utensilios tradicionales y al calor del fuego. En la zona lounge, la chimenea refuerza esa atmósfera recogida, funcionando como símbolo de reunión y conversación.

Materialidad, fachada y envolvente interior
El proyecto ha respetado la estructura y envolvente original del edificio, impuesta por las directrices urbanísticas del ayuntamiento. La fachada acristalada hacia el mar se ha mantenido para maximizar las visuales, mientras que las restantes se han intervenido con arcos semicirculares de estuco blanco y lamas de madera. Estos elementos funcionan como filtros solares y protectores visuales, dotando al edificio de una identidad propia, con referencias claras a la arquitectura costera tradicional.

En el interior, el juego de materiales y texturas ha sido clave para lograr una sensación envolvente. Las paredes de estuco y de madera recuperada, o el uso de cerámica en zócalos y estanques, aportan ritmo visual y profundidad. El cobre, presente en detalles como tiradores, luminarias o el equipamiento de cocina, suma calidez metálica al conjunto. Los textiles, de tonos naturales, contribuyen a generar una atmósfera relajada pero sofisticada, que armoniza con la vegetación cuidadosamente seleccionada.
Producción local y detalles sensoriales
El mobiliario ha sido diseñado a medida por el propio estudio, con la colaboración de talleres locales de carpintería, cerámica, herrería y pintura. Las piezas combinan líneas orgánicas con materiales tradicionales como mármol, madera maciza, terracota o rafia. La elección de estos materiales no responde solo a criterios estéticos, sino también a un compromiso con el saber hacer artesanal de la zona.

El paisajismo juega un papel fundamental en la experiencia del comensal. Plantas mediterráneas como el olivo, el laurel o diversas especies de aromáticas están dispuestas en puntos estratégicos del comedor y la terraza, generando sombras, perfumes sutiles y matices cromáticos.
Eldelmar, identidad mediterránea contemporánea
“Eldelmar es mucho más que un restaurante: es un proyecto colaborativo que tiene como objetivo revitalizar el Puerto Olímpico, transformándolo en un nuevo referente para Barcelona”, concluye el estudio. “A través de esta iniciativa, se impulsa el comercio local y la artesanía, apoyando a trabajadores y empresas de la zona, mientras se crea un espacio vibrante que atrae tanto a locales como a visitantes, generando un impacto positivo en la comunidad. El restaurante Eldelmar de los Hermanos Torres es una celebración de la diversidad y riqueza cultural del Mediterráneo, que invita a los comensales a disfrutar de una experiencia única en un enclave espectacular”.