HOTEL BARCELONA PRINCESS

Azul, terracota y hormigón, una renovación sin miedo al contraste

 

 

Isern & Associats y Olga Pajares actualizan el Hotel Princess Barcelona reforzando su arquitectura original y reorganizando los espacios mediante el uso del color, con azul y terracota como ejes que estructuran el interior.

El legado de Óscar Tusquets sigue intacto y aun más, renovado en todos los sentidos.

Diseñado por el arquitecto catalán entre 2000 y 2004, hoy luce exultante en su interior tanto como en su exterior, en una apuesta clara por trasladar los colores de fuera adentro, además de redistribuir los espacios para que se adapten a las nuevas necesidades de este hotel urbano, con categoría de cuatro estrellas.

Por Gala Mora

Respeto por el diseño original

El edificio, ubicado en el número 1 de la Avenida Diagonal, se levanta sobre un solar triangular que condiciona toda su lógica constructiva. Óscar Tusquets resolvió esta singularidad mediante dos prismas de distinta altura conectados por un puente de cristal, lo que ayuda a organizar el volumen y de paso, define su presencia en el skyline de la ciudad. “Renovar una obra maestra como esta es un desafío apasionante”, afirma Daniel Isern, arquitecto y fundador del estudio, que resume así el punto de partida de una intervención que parte del respeto al edificio original y se apoya en una actualización de sus espacios.

Azules y terracota en el espacio de restauración

En esa composición inicial, el color y los materiales (azul, terracota y hormigón) ya tenían un papel estructural, y es precisamente ahí donde se decide intervenir. “Queríamos trasladar al interior lo que se ve desde fuera”, explican desde el estudio Isern & Associats. Esa decisión se traduce en una aplicación sistemática del azul y el terracota, que pasan a estructurar los distintos espacios del hotel. El hormigón se mantiene como base común y actúa como elemento de continuidad.

Colores y espacios se alinean

La planta baja se reorganiza para mejorar su funcionamiento. El desplazamiento de los espacios de trabajo permite ampliar el lobby y ajustar la posición de la recepción, lo que facilita la circulación y mejora la lectura del espacio en el acceso. El color contribuye a ordenar los usos: el azul identifica el área de recepción, mientras que el terracota se asocia al bar. El restaurante, situado en la tercera planta, se rediseña por completo. La intervención introduce una barra central de gran escala que organiza el espacio y permite diferentes configuraciones de uso. Este elemento actúa como punto de referencia dentro de la sala y define la disposición del mobiliario.

Vista de la recepción y el bar del lobby

Por su parte, el spa cambia de ubicación y se sitúa en el lado opuesto de la terraza, una decisión que modifica los recorridos y mejora su relación con el resto de áreas del hotel. En paralelo, la distribución general se ajusta para optimizar la superficie disponible, con una organización que responde a las dinámicas actuales de este tipo de establecimiento.


Habitaciones más espaciosas

En las plantas de habitaciones, el número total se mantiene (28 plantas con 356 habitaciones), aunque las suites ganan superficie. Además, el recorrido no se detiene en la puerta, sino que se introduce en el interior, generando un pequeño recibidor que organiza el acceso a las distintas estancias. Esta solución permite una lectura más gradual del espacio y elimina la dependencia de compartimentaciones convencionales, apoyándose en los materiales y en la propia disposición para diferenciar usos.

El uso del color sigue la lógica del edificio. Uno de los prismas se identifica con el azul, presente en pavimentos, techos y acabados, y que también aparece en el spa y en el restaurante. El otro volumen se asocia al terracota, que se extiende a las habitaciones correspondientes y al espacio de desayunos. En la planta baja, ambos tonos conviven para marcar las distintas áreas de uso.

Continuidad con el legado de Tusquets

La intervención incorpora también piezas originales que funcionan como vínculo directo con el proyecto inicial. La silla Gaulino, diseñada por Óscar Tusquets, se mantiene en el hotel, aunque reinterpretada con un acabado acorde a la nueva paleta cromática. Lo mismo ocurre con las lámparas Tolomeo, que siguen presentes como parte del equipamiento original .

Desde las zonas comunes del hotel se puede disfrutar de vistas espectaculares

“En un entorno dominado por hoteles corporativos, el Hotel Princess Barcelona se distingue por su carácter único y su conexión con la ciudad”, concluye el estudio. “La renovación ha logrado preservar la esencia del edificio original, al tiempo que lo ha adaptado a las necesidades del viajero contemporáneo. El resultado es un hotel que ofrece una experiencia memorable y auténtica”.

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