Proyecto de renovación integral del Hotel Princess Barcelona, llevado a cabo por Isern & Associats y Olga Pajares, situado en un edificio icónico proyectado por el arquitecto catalán Óscar Tusquets. La propuesta de reforma, que abarca la totalidad de los espacios del hotel, busca generar una conexión natural entre el interior y la imagen exterior del edificio. Tusquets aprovechó la singular geometría de la parcela en la que se ubica, para diseñar dos volúmenes prismáticos de distinta altura, unidos por una pasarela acristalada. El uso de materiales y colores —como el azul, el naranja y el hormigón— refuerza la contundencia expresiva del conjunto. La intervención ha implicado una reorganización funcional que optimiza la superficie disponible y responde a las necesidades actuales de un hotel urbano de cuatro estrellas.
En la planta baja, la redistribución de las áreas de trabajo ha permitido ampliar el vestíbulo y mejorar tanto la amplitud como la orientación de la recepción. El restaurante, ubicado en la tercera planta, se ha rediseñado por completo, destacando ahora una gran barra central que articula el espacio en tres ambientes diferenciados. El Spa, por su parte, se ha trasladado al lado opuesto de la terraza. En las plantas de habitaciones no se ha modificado el número total, aunque las suites han ganado amplitud al eliminar espacios residuales. Conceptualmente, los pasillos se prolongan hacia el interior de las habitaciones creando un pequeño vestíbulo de acceso que distribuye las distintas estancias. Aunque se trata de una organización abierta, la elección de materiales y la forma de delimitar los ámbitos permiten que cada zona se perciba de manera independiente sin necesidad de particiones adicionales.
El proyecto se articula en torno a dos tonalidades predominantes: el azul y el terracota, que definen la materialidad de los espacios tanto por integración como por contraste. El hormigón actúa como hilo conductor entre las distintas áreas. El azul, presente en pavimentos, techos y acabados, caracteriza uno de los prismas de habitaciones, así como el Spa y el restaurante. El terracota, en cambio, identifica el otro volumen de habitaciones y también el área de desayunos del restaurante. En la planta baja, ambos colores se combinan para diferenciar usos: el azul en la zona de recepción y el terracota en el bar. Se han conservado además algunos elementos originales como guiño a la historia del edificio, entre ellos la silla Gaulino —diseñada por Tusquets y reinterpretada con un esmalte acorde a la nueva paleta cromática— y las lámparas Tolomeo.
En un contexto dominado por alojamientos de carácter corporativo, el Hotel Princess Barcelona destaca por su personalidad singular y su vínculo con la ciudad. La renovación ha sabido mantener la esencia del edificio original al tiempo que lo adapta a las expectativas del viajero contemporáneo, dando como resultado un hotel capaz de ofrecer una experiencia auténtica y memorable.