HOTEL MARINA CAMBRILS

Ubicación: Cambrils, Tarragona

Fecha de ejecución: 2025

Fotografía: Meritxell Arjalaguer

Cliente: Natarent Cambrils, sl

Marcas participantes

Mobiliario: Pedrali, Hay, Kave Home, Viccarbe, Treku, Sancal, &tradition, Muebles Rojas, Lifra

Iluminación: Marset, Artemide, Faro, Linealight, Flos, Ingo Maurer, Platek

Revestimientos: Durmi, Pont de Querós

Materiales: Egger, Florim, Vescom, Mortex, Silestone, Rockfon

Alfombras: J&T

El reto principal del proyecto era construir un hotel sobre un aparcamiento existente que definía una posición de pilares no pensada para el uso hotelero sino para el uso de aparcamiento. Se trataba de un edificio de obra nueva construido en un solar vacío sobre un aparcamiento existente de dos sótanos. En el solar sobresalían refuerzos estructurales de la cubierta del aparcamiento y también las escaleras de este. Además, se limitaba mucho la sobrecarga disponible. Por otro lado, también fue un reto la parcela muy cuadrada que generaba que, una vez distribuidas las habitaciones en el perímetro, quedara un espacio central sin luz y sin vistas que se convirtió en un gran atrio. Por último, también fue un reto la obligación de destinar el 50% de la planta baja a usos comerciales no relacionados con el hotel que obligó a encajar muy bien el programa para el buen funcionamiento del hotel. El segundo objetivo era conseguir que todos estos condicionantes no fueran evidentes en el hotel acabado y que quedaran completamente integrados en el diseño y el lenguaje arquitectónico. Era imprescindible también que el hotel dispusiera de una terraza con vistas al mar por encima de los edificios de primera línea y con una piscina que difuminara su límite a modo de espejo. El hotel transforma la fachada marítima de Cambrils mediante un enfoque arquitectónico que conecta con su entorno y recupera la identidad del histórico barrio de pescadores, combinando una selección cuidada de materiales con una atmósfera luminosa y de inspiración mediterránea.

El acceso principal se organiza mediante un porche que guía suavemente al visitante hacia el corazón del hotel: el vestíbulo y la recepción. Los pavimentos claros, los revestimientos delicados y los toques de color amarillo crean una atmósfera cálida, acentuada por una iluminación pensada para resaltar los detalles arquitectónicos. En el centro del vestíbulo, una escalera circular se enrosca como una cinta alrededor de la estructura portante, conduciendo al primer piso donde se abre un atrio de tres alturas. Las paredes, revestidas con paneles de mimbre trenzado, remiten a las tradicionales cestas de pesca, filtrando la luz natural y aportando textura y profundidad. Esta estructura interior se convierte en un elemento escultórico que otorga escala y carácter al conjunto. Alrededor del atrio, los pasillos del hotel combinan madera y mimbre natural, con iluminación cálida que refuerza la sensación de confort. Las habitaciones están distribuidas a lo largo de dos alas principales, y sitúan la cama como protagonista, con cabeceros que ocultan discretamente el baño. En la pared opuesta, un escritorio multifuncional permite trabajar o relajarse. La madera de roble, los tonos marrón suaves y los textiles amarillos —color guía del proyecto— crean un ambiente mediterráneo, reforzado por alfombras de lana natural tejidas a mano que transmiten calidez y sensación de hogar. En la cuarta planta, el restaurante se abre al mar y al casco antiguo a través de grandes ventanales que difuminan los límites entre interior y exterior. Una barra central organiza el espacio, mientras la madera de roble y los pavimentos claros potencian la luminosidad. Los bufés en cerámica amarilla mantienen la coherencia cromática, y el mobiliario de mármol y madera define zonas diferenciadas. La terraza-solárium alberga una piscina desbordante con plataforma de madera, ofreciendo vistas abiertas al Mediterráneo.

El edificio se abre en planta baja hacia la plaza y se retranquea para generar recorridos amplios y espacios comerciales que dinamizan la vida urbana. Las fachadas combinan zócalos de piedra caliza y enlucido liso, dialogando con el casco antiguo. El juego de volúmenes, balcones y retranqueos genera sombras cambiantes a lo largo del día. En los extremos, una doble piel de paneles de madera tecnológica filtra la luz, proporciona intimidad y conecta tradición y contemporaneidad. En conjunto, el proyecto se integra con sensibilidad en el barrio marinero, revitalizando la Plaza del Pòsit y fortaleciendo la actividad social y turística del litoral de Cambrils.

 

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