TIVOLI KOPKE PORTO GAIA HOTEL

El arte del buen vino convertido en hotel

Maderas recuperadas, textiles de producción local o una escalera circular a modo de aquellas barricas que una vez conservaron vino, el hotel Tivoli Kopke Porto Gaia es un homenaje a las bodegas y a los buenos caldos de las afueras de Oporto.

Vila Nova de Gaia es la zona de las bodegas de Oporto que se puede ver desde la otra orilla del Duero, un diálogo visual permanente y que determinó el proceso de desarrollo del hotel Tivoli Kopke Porto Gaia, pues se encuentra ubicado en las antiguas bodegas Kopke.

Por Gala Mora

El proyecto de rehabilitación ha corrido a cargo del estudio de arquitectura portugués JCC, José Carlos Cruz., y su interiorismo, a cargo del estudio de Isabel López Vilalta surge “del respeto a este entorno”. Para ello, Cruz apostó por tres ejes fundamentales que definen la identidad, esto es: el legado industrial, la tradición artesanal local y la integración tecnológica sostenible. “Estos principios han guiado cada decisión tomada durante el desarrollo del proyecto, desde la selección de materiales hasta el tratamiento lumínico de los espacios”.

Vista de la recepción

Una narrativa basada en el vino

La narrativa espacial se construye a partir de un cuidadoso estudio del contexto histórico y urbano, pues en todo momento la idea es que el hotel sea una prolongación de la identidad vinícola del lugar. La intervención ha mantenido la memoria del edificio original, al tiempo que lo ha dotado de los estándares de confort y eficiencia propios de un hotel contemporáneo. La experiencia sensorial comienza ya desde la paleta cromática, basada en los colores del vino de la región: ámbar, terracota, ocres, que conviven con maderas naturales y metales envejecidos.

Maderas naturales, metales y colores ocres son los protagonistas

El tratamiento de las texturas es otro de los ejes del proyecto. El estudio ha apostado por una gama táctil muy rica, integrando parquet de roble macizo de Parkmobel, piedra natural en diversos acabados, maderas recicladas procedentes de antiguas barricas —conservando incluso sus imperfecciones—, metales tratados con pátinas que evidencian el paso del tiempo, y textiles fabricados localmente por Ferreira de Sá. Estos últimos se han producido con fibras innovadoras pero siguiendo técnicas tradicionales, manteniendo así viva la conexión con la artesanía portuguesa.

La escalera revestida de madera de antiguas barricas

La escalera que roba las miradas

La escalera circular es una de las piezas más icónicas del proyecto. Envolvente y majestuosa, está revestida en madera curvada que remite directamente a las antiguas barricas de vino. Suspendida sobre ella, una cascada de lámparas Cirio, de Santa & Cole, que descienden en caída vertical y marcan el ritmo visual del espacio. Esta intervención escultórica funciona como hito dentro del recorrido del huésped y sintetiza el alma del proyecto.

Diferentes tipos de iluminación en el restaurante

La iluminación, concebida por La Invisible e ILV, ha sido tratada con enorme precisión. Su objetivo ha sido doble: por un lado, garantizar confort visual y eficiencia energética; por otro, realzar los elementos arquitectónicos y aportar atmósferas diferenciadas según el momento del día y el uso de cada espacio. Las luminarias elegidas conviven con piezas de diseño propio, pensadas específicamente para este hotel. El proyecto tiene además un fuerte componente artístico, que no se limita al diseño de interiores, sino que incluye una selección cuidada de obras de artistas portugueses contemporáneos. Este gesto refuerza la conexión del hotel con el presente creativo de la región, generando una experiencia que trasciende la simple estancia.

Sostenibilidad y tecnología

El compromiso con la sostenibilidad ha estado presente desde el inicio. Se han priorizado materiales de proximidad, procesos de fabricación respetuosos con el entorno y soluciones constructivas de bajo impacto ecológico. Pero esta atención al medioambiente no se ha planteado como una moda o una obligación, sino como parte esencial de la filosofía del proyecto: “apoyar el tejido productivo local, preservar las técnicas artesanales en riesgo de desaparición” y ofrecer un modelo hotelero alineado con los retos del presente. La tecnología también se ha integrado con delicadeza. El equipo ha seleccionado soluciones técnicas de bajo consumo energético y sistemas de gestión inteligente que permiten al huésped tener el máximo confort sin que el diseño se vea comprometido.

El vino como protagonista en la zona de bar

El resultado final, como concluye el estudio, “es un espacio que respeta y potencia la identidad histórica y cultural de Vila Nova de Gaia, creando una experiencia hotelera única que combina la autenticidad del entorno con el máximo confort contemporáneo. La integración coherente de los principios conceptuales ha permitido crear un hotel con personalidad propia que ofrece al huésped una experiencia genuina vinculada al territorio”.

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