La vivencia del lujo en este hotel se reinterpreta a partir de una atmósfera profundamente serena, pensada para favorecer el descanso y el bienestar integral. Para ello, el proyecto se articula en torno a dos ejes fundamentales: la calidez de la materialidad y una iluminación concebida como auténtica modeladora del espacio. La sensación de sofisticación relajada se construye mediante un lenguaje formal que apuesta por curvas suaves y geometrías orgánicas —presentes en sofás, barras y mesas circulares—, favoreciendo la interacción, la comodidad y una percepción acogedora, libre de aristas rígidas. Esta narrativa se refuerza con una cuidada selección de materiales que aportan profundidad sensorial y riqueza visual: maderas naturales en tonalidades claras, superficies acanaladas y tejidos tapizados en terciopelos ligeros, linos con textura y bouclé. La propuesta cromática parte de una base neutra y cálida, matizada con tonos melocotón y terracota, a los que se suman acentos de color —turquesa, azul verdoso o teal— que introducen dinamismo y evocan la presencia del Mediterráneo.
La iluminación adquiere un papel protagonista. Tratada como una herramienta escultórica, se ha trabajado minuciosamente para potenciar volúmenes, alturas y texturas. Las temperaturas cálidas y los matices dorados realzan techos, columnas y mobiliario, envolviendo los espacios en una luz sofisticada y acogedora. La intervención, que abarca el lobby, la recepción, las zonas de estar, el salón común, el bar lounge y el restaurante, ha implicado una reorganización espacial precisa. El objetivo: optimizar los recorridos, preservar la privacidad y generar una secuencia fluida que acompañe al huésped desde su llegada hasta los momentos de ocio y descanso. El diseño del lobby prioriza una sensación de amplitud y elegancia contenida desde el primer instante, manteniendo una circulación clara y ordenada. Tras el acceso, el espacio se articula en torno a una gran jardinera circular que envuelve una zona de estar, convirtiéndose en un punto focal orgánico que invita a la pausa y reduce el impacto visual. El bar del lounge se ha concebido como un espacio versátil. La barra de mármol retroiluminada se erige como elemento central, mientras que la intensidad de los tonos terracota y melocotón en banquetas y sillas tapizadas, junto con techos y paramentos en madera pulida, reflejan la luz y aportan un sutil aire de glamour de inspiración retro. En continuidad con el lobby, estos espacios mantienen una paleta cálida enriquecida con acentos turquesa y melocotón que rompen la neutralidad de los revestimientos. La generosa altura libre se enfatiza mediante una cuidada selección de luminarias suspendidas que aportan carácter y ligereza visual. El restaurante se plantea como un espacio refinado y ligero. Paneles de listones verticales y celosías de madera funcionan como filtros visuales que delimitan sin cerrar, generando intimidad. Las lámparas colgantes, con pantallas de fibra natural tejida, tamizan la luz sobre las mesas, manteniendo una atmósfera cálida y envolvente, pensada para una experiencia gastronómica de alto nivel.