MO

A medio camino entre decorado futurista de película y grandilocuencia interiorista, la Pastelería / espresso bar MO, de Masquespacio, se convierte en un perfecto diseño acuático.

Impresionante, futurista, acuática, original, de película… Parece un decorado por el que más de un director de cine fantástico habría pagado una millonada.

Y el escenario ha corrido a cargo de la siempre mágica y creativa mano del estudio valenciano Masquespacio.

 

Por Gala Mora

El proyecto fue un desafío entre Omar y Asim de RightGrain, una compañía especializada en experiencias, y Masquespacio, tal y como asegura Christophe Penasse, co-fundador de este último: “Estaba claro desde el principio que Omar y Asim estaban listo para retarnos, pero también que nosotros estábamos listos para retarles a ellos.”

Fachada nocturna de Mo

El agua como eje conductor

Al tratarse de una pastelería y cafetería, el agua era el elemento vital en torno al cual debía gestarse la idea y el proyecto, algo en lo que ambas partes estaban de acuerdo. “El primer punto a destacar de las conversaciones iniciales con MO era que su atracción principal eran los pasteles, presentados como si fueran joyas con sabores auténticos e innovadores. Por esta razón, empezamos a desarrollar un concepto basado en el agua que crea magia y vida, que a su vez es la razón de ser de la pastelería. Al mismo tiempo el agua es un elemento que puede distorsionar la realidad y cambiar el punto de vista, lo que encajaba a la perfección con la filosofía de MO de pensar diferente”

Vista desde el interior del local

Porque si algo tenían claro Omar y Asim de RightGrain era que buscaban huir de lo tradicional y crear un proyecto que se destacaría por su producto, comunicación e interiorismo, a través de un concepto enfocado en la comunidad, elevando la marca y la experiencia en todos los sentidos.

Tres espacios, tres fases del proceso

Algo tan aparentemente sencillo como crear un pastel y un café con agua como ingrediente principal, fue lo que sirvió de inspiración a Masquespacio, que decidió que había que dividir el local en tres ambientes, cada uno destinado a las fases de dicho proceso “gastronómico”, o lo que es lo mismo, el estado líquido, sólido y gaseoso.

Zona inspirada en el estado líquido del agua

De esta forma, primero tenemos el “estado líquido”, cuando la masa está mezclada con el agua y que en el espacio, crea le punto de conexión entre las diferentes zonas del interior de MO. Así, al menos, lo cuentan desde el propio estudio. “En la zona de la barra, se ha recreado una cascada de agua gigantesca, arenando unos tubos para suscitar la ilusión que genera la forma del agua, además de la sensación de frío intenso que representa, dejando claro que la barra, con sus deliciosos productos en venta, son el punto central del lugar”.

Luminarias redondas que representan el hielo

Enfrente de la barra, podemos encontrar el “estado sólido”, donde unas luminarias enormes representan el hielo como atracción principal, mientras que al lado se pueden ver unas burbujas gigantes de fuego que muestran el “estado gaseoso” y representa el momento en el que el pastel es cocido en el horno.

Burbujas gigantes simulando el estado gaseoso

Una entrada a un universo paralelo

La forma en la que Masquespacio ha desarrollado el proyecto hace que el propio espacio no sea sólido, más bien es intercambiable y dinámico, siguiendo lo que la marca quiere comunicar. “MO es un universo paralelo. Un espacio donde todos los elementos han sido tocados por lo desconocido: la comida, las bebidas y el interior. Con el espejo gigante en el techo levantado 10 metros del suelo representa una puerta a otro mundo. Un reflejo de la realidad y un portal al surrealismo”, asegura Asim Al Harthi co-fundador MO.

Diferentes tipos de mobiliario diseñado a medida

Para lograr ese ambiente tan único y acuático, Masquespacio ha prestado también especial atención al mobiliario. En este caso, cada uno de los asientos ha sido diseñado a medida para el proyecto, ofreciendo diferentes formas de sentarse y por lo tanto, diversas experiencias para el visitante, que abarcan desde sillas bajas tipo lounge y mesas compartidas hasta taburetes y rincones semiprivados para parejas. Además, el color ha sido una pieza fundamental, jugando con una paleta de grises y blancos que, junto a acabados metalizados para las mesas y telas, logra generar reflejos que recrean la distorsión que podría ser hecha por el agua.

El sistema de iluminación es completamente controlable

Y como broche final, la iluminación, que incorpora un sistema RGB completamente controlable para poder establecer diferentes sensaciones que podrían convertir el espacio en distintos estados de ánimo. Telas, mesas y esferas cromadas, culminan un proyecto que, con su peculiar estilo, se ha convertido en el place to be de la ciudad.

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